Presente no presente

Constantemente estamos siendo invitados a percibir el instante mágico de la vida, pero, por una razón u otra traicionamos este regalo y nos lanzamos al futuro o nos recluimos en el pasado, sin darnos cuenta que el tiempo de vida es una oportunidad única para percibir, sentir y crecer en cada instante.

Los que hemos nacido en la cultura del consumismo, las prisas y la estética, encontramos grandes dificultades para percibir la importancia de frenar y entregarnos al presente, arrastrados por millones de deseos, compromisos, ambiciones, placeres que no son sino una proyección hacia mejorar el presente en un “futuro próximo” o por necesidades, ya sean físicas o mentales, de “sentirnos bien” comprendiendo o mejorando nuestro ya muerto “pasado”.

Tras unos meses de introspección he visto que la necesidad de mejorar sigue siendo una visión egocéntrica e ilusoria, pues, hasta que no nacemos al momento presente no nos damos cuenta de que todo está bien tal y como está y que lo que tenemos que inclinarnos a hacer es a vivirlo con valor, como si cada segundo que es fuera el único pues, ¿de qué otra forma podemos vivir en el presente? Y es en ese preciso instante en el que comprendemos la verdad de que “todo está bien tal y como está”, pues si tratamos de comprenderla desde la mente que deambula entre pasado y futuro, nunca alcanzaremos dicha verdad.

Como decía nuestro querido Krishnamurti, el presente es un momento que no está condicionado por pasado, ni proyectado por futuro, pero, del dicho al hecho hay… Si queremos nacer y vivir con total presencia, tendremos que tener disciplina, constancia y actitud de estar, sentir y percibir el “momento presente” limpios de pasado y de futuro.

Pero muchos de vosotros, al leer este escrito os preguntaréis qué debemos hacer para conseguir despertar y vivir este enfoque. Para despertar tienes que percibir la vida aquí y ahora, eternamente, haciendo de cada instante algo nuevo, como lo que es, y desligándote de lo que el pasado o el futuro te puedan estar invitando a pensar y  sentir. Por que, no me diréis que estamos constantemente encerrados mentalmente en ideas tipo “si debemos hacer o no” “y si esto no funciona” “no se si debo” “esto no tiene nada que ver conmigo” “yo ya estoy haciendo algo por los demás” “ahora no es el momento” perdiendo constantemente la oportunidad de ser el presente, de crear en el presente, de sentir el presente intensamente, sin reflejos del pasado o del futuro, sin imágenes mentales, sin egos, sin personalidades creadas que finalmente son alimentadas por la “necesidad”  la “ambición” o la idea de “ser alguien que ayuda a los demás”.

Sí, comprendo, aun no he dicho cómo despertar aquí y ahora, pero, en cuanto os diga lo que tenéis que hacer, creeréis que no puede ser tan fácil y solo lo conseguirán aquellos que tengan la suficiente fe como para ponerse, caminar, caminar hasta que sientan que en el caminar, en este preciso instante, sin más ni menos tiempo de práctica, ya se está dando el presente y tu naces como el creador, es decir, despiertas. Pero, yendo un poco más allá, descubriréis que siempre habéis estado despiertos, pero hasta ese momento no erais conscientes por la batalla mental en al que habéis estado sumergidos.

Sí, comprendo, aun no he dicho el “cómo” y me niego a decir nada al respecto, pues, ¿es qué acaso no lo sabes ya?

No has sentido la calma de respirar conscientemente, la dicha de estar sin hacer nada, observando el aleteo de una mariposa, la belleza de un amanecer, la calma de estar en la playa escuchando las olas, la agradable sensación de estar sin más, sintiendo como entra y como sale el aire por la nariz y desde ahí sentir como el corazón late nutriendo todo tu ser y permitiéndote seguir presenciando la vida.

¿Acaso aun no has sentido la imperiosa necesidad de frenar al momento presente y percibir por fin el sueño en el que has estado sumergido?

Pero, si aun tienes dudas sobre cual es el camino a seguir, te hago algunas sugerencias:

  • Toda práctica que te invite a elevar tu conciencia es valida.
  • Toda práctica que te invite a elevar tu conciencia debe terminar siendo tu forma de hacer la vida.
  • Para que una práctica espiritual termine siendo tu forma de hacer la vida, debes tener fe, disciplina y perseverancia, pues, el regalo solo lo puedes encontrar tu y debe nacer en la misma práctica de dicho estilo de vida. El tiempo que necesites es lo de menos, pues, se producirá cuando menos lo esperes y lo vivirás como un comenzar de nuevo cada día.
  • Toda práctica que te invite a elevar tu conciencia te permitirá hacer nacer en tu interior un estado de dicha inmenso que te ayudará a crear una relación de estrecha intimidad con todo lo que te rodea.

Y debes ser tú mismo el que elija qué camino tomar, qué práctica añadir a  la vida diaria, y con que perseverancia y humildad ir recogiendo los frutos que te deparan.

Cada uno de los seres de este planeta es un creador de lo que estamos viendo día a día y los que tenemos la mayor responsabilidad en este preciso momentos somos todos aquellos que nos encontramos en una edad de madurez suficientemente grande como para sentir la necesidad de ayudar al mundo a través de nuestro trabajo personal.

Si deseas aportar tu granito de arena a este mundo, comienza a recorrer el verdadero camino hacia tu interior, comienza a entablar la conversación que tu alma te demanda hace tiempo, comienza a sentir tu corazón y sus mandatos lanzándote a la conquista de hacer un mundo mejor día a día, acto en acto, presencia en presencia.

Recibe un inmenso abrazo.

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