Sonó el despertador y un nuevo día nace ante nosotros, invitándonos a retarnos mentalmente, sobre todo a aquellos que luchan por hacer que sus días sean mejores.
Pero olvidamos que los días son como son y que si queremos “hacerlos mejores” debemos comenzar por aceptar lo que son. La aceptación puede llevarse a cualquier parcela de nuestra vida, pues, al final, aceptar es comprender que la vida es simplemente eso, los pequeños sucesos que se van entrelazando unos a otros, en silencio, hasta que llega un nuevo día y suena de nuevo el despertador.
¿Ha cambiado tu perspectiva sobre la vida hoy?
¿Te has dado cuenta de que si tu forma de ver la vida es igual que la de ayer, tus pensamientos, emociones y energía nacerán de las brasas de una misma hoguera?
Empatizando con todas las almas de este mundo, siento que la vida es el instante que cada uno percibe desde sus propios ojos, pero, con un poco de fe, constancia y atención, finalmente todos percibimos que la vida debe ser recibida desde la conciencia del alma y, una vez allí, la Realidad, nace ante nuestros corazones como lo que realment es: una sucesión de energías que se entrelazan para retar al observador a percibir más allá de sus ojos.
La vida no es “algo concreto” e “igual” para todos, sino, que la vida es para cada uno de nosotros, lo que “estemos pensando en ese momento” “haciendo en ese momento” “proyectando en ese momento”. Cuando digo ese momento, me refiero al instante en el que tú, la cosa o la actividad y la vida, confabulan y bailan al unísono, dándonos la oportunidad de ser, estar y recibir cada instante como el único que hay, existe y debemos abordar.
¿Cómo es tu respiración?
¿Eres consciente de que estás vivo?
¿Qué estás pensando? ¿Percibes que al pensar te es más complicado ser consciente de tu respiración, de tu peso, de tu existencia?
¿Eres consciente del lugar donde estás ahora?
¿Acaso has olvidado en este pequeño instante que tu eres amor? De nuevo sumergido en la borágine de la vida, nuestros pensamientos y nuestros “compromisos” nos zarandean sacándonos de nuestra presencia y arrastrando nuestros cuerpos en la dirección que los conflictivos pensamientos nos ordenan, olvidando de nuevo nuestro verdadero poder sobre “el cuerpo” “los pensamientos” y sobre algo aun más hermoso, grande y dichoso, “el isntante mágico de la vida”, en el que TU ERES AMOR Y ESTÁS INVITADO A EMERGERLO DE FORMA CREATIVA, COMO TU SOLO SABES HACERLO, COMO TU SOLO DESEAS HACERLO, COMO TU, ALMA CREADORA, DEBES HACER, pues, con cada gramo de amor que cada uno de nosotros aportamos a la vida, la vida se enrriquece, apacigua, crece y expande hasta cada rincón de este ESPACIO, PLANETA, GALÁXIA, y finalmente UNIVERSO.
Deseo de todo corazón, que tu deseo sea amar
y que con cada uno de nuestros deseos,
hagamos de este instante,
un instante digno de ser compartido.
Toni